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julio 9, 2017
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Las hormonas y la salud

 

¿Sabías que son las hormonas las que nos hacen “sentir el amor”? ¿Y que pueden ser responsables de que te quedes con la mente en blanco en una situación de estrés? ¿Y que hay hormonas que fomentan la pérdida de grasa?

 

Las hormonas son “sustancias químicas que, moviéndose a través de la sangre, comunican a las células de un órgano con las de otro”.

 

Están involucradas en mecanismos tan distintos como el crecimiento, la reproducción, la memoria y las emociones, entre otros muchos. De hecho, su función global es coordinar la actividad de las células de distintos órganos y mantener el equilibrio homeostático, esto es, velar por que todos los parámetros vitales se mantengan dentro de una serie de constantes y  nos encontremos sanos.

 

Sin embargo, para que una hormona mande un mensaje a una célula, debe haber una proteína receptora. Si esta falla, la célula no recibe el mensaje y las consecuencias, por lo general, son desastrosas para la salud. Lo mismo sucede si algo no va bien en su producción, como ocurre en la diabetes. En la actualidad, la ciencia trabaja con hormonas como posible solución a las lesiones cerebrales, la obesidad o el daño cardiaco. Se acaricia, incluso, la idea de usarlas para fabricar el elixir de la felicidad. Lo que sabemos de ellas es solo una sombra de todo lo que queda por averiguar. Por eso, su estudio está muy lejos de haber finalizado.

 

Las hormonas actúan en pequeñísimas cantidades pero con enorme potencia, y siempre a distancia, lejos de su lugar de origen. En el cuerpo humano se conocen gran cantidad de hormonas, y cada año se descubren otras nuevas. Para notar cómo nos influyen las hormonas tengamos en cuenta que unos escasos miligramos de testosterona o estrógenos durante la vida intrauterina es lo que decide que nos formemos como hombres o mujeres. Por otra parte, el exceso o la falta de pequeñísimas cantidades de hormonas generan enfermedades.

 

Características de las hormonas

Son producidas por glándulas. Siempre actúan sobre otro grupo celular. Trabajan en pequeñísimas cantidades pero con enorme potencia. Ejercen su acción a distancia, lejos de su lugar de origen.

 

Estrógenos: las hormonas femeninas

Los estrógenos son tres hormonas (estradiol, estriol y estrona) que se sintetizan principalmente en los ovarios. Le dan a la mujer las características sexuales primarias (órganos genitales femeninos) y secundarias (voz afinada, menor fuerza muscular, mayor depósito de tejido graso) que las distinguen de los varones. Su síntesis está regulada por las hormonas de la hipófisis. Luego del climaterio sus niveles disminuyen, por lo que la mujer pierde las menstruaciones y la capacidad de concebir. Sin embargo, su producción continúa (aunque en menor cantidad), gracias a lo que la mujer continúa teniendo las características físicas propias de su sexo.

Testosterona: la hormona masculina

La testosterona es el principal andrógeno, hormona sexual masculina. Se elabora en los testículos, y al igual que los estrógenos, su producción está gobernada por la hipófisis. La testosterona brinda las características sexuales masculinas primarias (órganos genitales) y secundarias (voz grave, mayor masa muscular, más vello corporal, caída del cabello).

La hipófisis: cuartel general del sistema endócrino

La hipófisis o pituitaria es una pequeña glándula, del tamaño y forma de un poroto, que se halla ubicada en la base del cerebro, justo en el medio. En esta pequeña glándula, celosamente rodeada por paredes óseas que la protegen (la “silla turca”), se decide el destino de toda persona. Secreta nueve hormonas, las que a su vez controlan la producción hormonal de todo el organismo.

El hipotálamo, sector del Sistema Nervioso Central justo por encima de la pituitaria, produce a su vez gran cantidad de hormonas que regulan la síntesis y liberación de hormonas hipofisiarias. Por lo tanto, la hipófisis es también controlada a su vez por otras hormonas. Algunas provienen del hipotálamo y otras de otros sectores del organismo.

Las principales hormonas de la hipófisis son:

  • Tirotropina: controla a la glándula tiroides.
  • Somatotropina: estimula el crecimiento.
  • Vasopresina o antidiurética: retiene líquidos y eleva la presión arterial.
  • Corticotropina: regula la corteza suprarrenal.
  • Melanotropina: estimula a los melanocitos.
  • Folículotropina, luteotropina, ocitocina, prolactina: hormonas relacionadas con funciones sexuales o reproductivas.

Progesterona: la hormona protectora del embarazo

La progesterona es producida por los ovarios en la segunda fase del ciclo menstrual. Su principal acción es preparar al endometrio (mucosa interna del útero) para que pueda recibir y nutrir al óvulo fecundado.

Prolactina: la hormona de la lactancia

Aumenta hacia el final del embarazo y estimula la formación de leche en los senos. Sus tenores son elevados mientras la madre amamanta; luego del destete vuelve a los niveles normales.

Tiroxina: la hormona estimulante

La tiroxina u hormona tiroidea es liberada a la circulación sanguínea desde la glándula tiroides, y actúa a distancia sobre gran número de órganos y tejidos. Estimula todos los procesos metabólicos del organismo: aumenta la temperatura corporal, estimula el crecimiento, acelera todos los procesos orgánicos como la respiración, la función cardíaca, la función digestiva, e incluso las funciones mentales como el pensamiento y el razonamiento. A nivel celular incrementa los procesos de producción de energía y la síntesis de proteínas.

Insulina: la hormona del azúcar

La insulina, secretada por el páncreas, tiene varias acciones metabólicas. La principal es facilitar el pasaje del azúcar de la sangre hacia las células del organismo. De esta manera regula los niveles de azúcar tanto en la sangre como en los tejidos.

Adrenalina: la hormona de la guerra

Es la principal hormona de la médula de la glándula suprarrenal. Tienen múltiples funciones metabólicas, entre las que se destaca que nos prepara la lucha (o la huida) y el esfuerzo muscular. Aumenta el ritmo cardíaco y respiratorio y favorece el aporte de sangre y nutrientes hacia los músculos.

Feromonas: las hormonas del amor

Las feromonas, conocidas popularmente como las hormonas del amor, fueron descubiertas en los insectos hace apenas poco más de 30 años atrás (Keller, 1964). Son sustancias químicas que secretadas en pequeñísimas cantidades atraen a un espécimen del sexo opuesto. Primero fueron descubiertas en las mariposas, y posteriormente se encontraron en otros insectos. En el ser humano, a pesar de que se las buscó con insistencia, aún no se ha podido demostrar su existencia en forma convincente. De cualquier manera, todas las personas están de acuerdo en que la atracción tiene una cierta “química” inexplicable que despierta la pasión entre los amantes. Quizás algún día sepamos porqué.

Corticoides: hormonas del metabolismo

La corteza suprarrenal, pequeña glándula ubicada sobre los riñones, secreta una gran variedad de hormonas que en forma grupal se conocen como corticoides (cortico, de corteza). Todos los corticoides son derivados del colesterol y tienen fórmulas químicas muy parecidas, pero pequeñas modificaciones de su estructura produce grandes diferencias en su funcionamiento. Los mineralocorticoides regulan la concentración de los minerales, como sodio, potasio y cloro, en la sangre y los líquidos corporales. Los glucocorticoides regulan la concentración de glucosa (azúcar) en el cuerpo, pero también regulan el metabolismo de las proteínas y las grasas.

Calcitonina: la hormona de los huesos

Es secretada por la glándula tiroides, y junto con la parathormona, regulan el depósito del calcio y fósforo en los huesos.

Somatotropina: la hormona del crecimiento

La somatotropina, conocida también como hormona del crecimiento, es una pequeña proteína liberada por la hipófisis que estimula el crecimiento de todos los tejidos. La principal acción a nivel celular es estimular la formación de proteínas, y para conseguirlo moviliza toda la producción de energía celular y el transporte de sustancias hacia la síntesis proteica. En la infancia y la adolescencia, la somatotropina cumple un papel esencial en el crecimiento de los cartílagos y de los huesos.

 

Como puedes ver, las hormonas orquestan muchísimos procesos orgánicos y metabólicos y es muy importante cuidar el clima hormonal de nuestro cuerpo. En otro post te enseñaremos cómo hacerlo.

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