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Claves para escoger la música de tu sesión de yoga

 

Muchos practicantes de yoga que realizan su práctica habitual en casa, a veces se sienten un poco perdidos al escoger la música más adecuada para su clase.

 

Hoy te vamos a dar las claves para que siempre aciertes en la banda sonora que te servirá de guía y ‘salvavidas’ en los momentos más difíciles, con las posturas que más cuestan, o de bálsamo relajante y purificador, en los momentos de pausa y meditación.

 

Lo que debes tener en cuenta al escoger tu playlist

 

1º Objetivo: decidir qué vas a trabajar en esa clase. Si es el estrés, posiblemente necesites una música suave y relajante. Si es la tristeza, podemos decantarnos por melodías nostálgicas que poco a poco avancen hacia un ritmo más dinámico y alegre.

 

2º Motivación: debes escoger música que te recuerde momentos agradables. La música tiene un potente impacto sobre nuestros estados mentales, por ejemplo, si elegimos una música que nos trae buenos recuerdos y vamos a realizar una nueva postura, posiblemente nos mostremos más abiertos, en cuerpo y mente, a afrontar el reto.

 

3º Una mala elección: es preferible no utilizar música, a no ser que se haya elegido a conciencia. La música igual que nos ayuda a hacer la práctica fluida y crear un estado de ánimo agradable, fácilmente, también puede deteriorar la calidad de la clase.

 

4º Volumen: es importantísimo asegurarnos de que el volumen no esté tan alto que pueda llegar a ser molesto, así como asegurarnos de que no habrá cambios bruscos de volumen en el medio de la sesión.

 

5º Silencio: al crear nuestra lista de reproducción, podemos dejar un espacio de silencio durante la apertura si, normalmente, empezamos la práctica con el canto del “Om”, ya que la música puede ser una distracción.

 

Puedes escoger música relajante, ideal para el final de la práctica en postura de Savasana y en la práctica de meditación. Te recomendamos:

 

Sonidos de la naturaleza: oleaje del mar, cantos de delfines, goteo de lluvia.

Mantras: cánticos repetidos en los que colocar nuestra atención como ayuda para alcanzar un óptimo grado de concentración.

Música clásica: temas de piano, violín o arpa, para los momentos de mayor relajación.

 

Te deseamos una práctica cargada de energía en la que la música te invite a descubrir nuevas fronteras y a desafiar a tus miedos.

 

 

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