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Neurociencia y Alimentación

 

Durante décadas muchos psiquiatras han sostenido que la alimentación afecta la química cerebral y el comportamiento humano, sin embargo, esto no se había comprobado. La investigación científica actual revela que lo que fue sospechado años atrás, hoy es una verdad evidente, los estudios indican que se puede luchar contra muchos de los síntomas y signos de la senilidad o mejorar la memoria y otras funciones de nuestro cerebro sólo con una adecuada selección de la calidad de los alimentos que ingerimos.

 

Los aminoácidos son fundamentales como precursores de neurotransmisores dichos neurotransmisores sólo actúan cuando las neuronas que deben estimular, poseen sus receptores específicos en condiciones de eficiencia, esta depende de diversas reacciones enzimáticas que permiten la síntesis de neurotransmisores y que están directamente relacionadas con la disponibilidad de micronutrientes, catalizadores, cofactores, oligoelementos y vitaminas. El tipo de ácidos grasos de la dieta es fundamental en la integridad de las neuronas y los antioxidantes detienen la degeneración de las células cerebrales, protegiendo sus estructuras de la agresión de los radicales libres (Villagrán, 2014).

 

Entre otros descubrimientos, se ha dado relevancia a dos nutrientes con una capacidad notable para proteger las células nerviosas, mantenerlas flexibles y activas e incluso potenciar su funcionamiento. Ellos son la Fosfatidil Serina (F.S. o P.S.) y la Acetil-L-Carnitina (A.L.C.), que pueden indicarse como complementos alimentarios. La F.S. se considera el mejor potenciador cerebral conocido, que complementado con A.L.C, promueve el uso eficiente de la energía cerebral, mejorando la producción de acetilcolina, fundamental para la memoria. A.L.C. mejora el funcionamiento de las mitocondrias cerebrales, impidiendo la acumulación tóxica de ácidos grasos en las mitocondrias. La F.S. regula la función de la membrana, facilitando la comunicación entre las células, esta sustancia es obtenida de la soya (Villagrán, 2014).

 

La grasa saturada hace que las membranas se vuelvan rígidas, lo que degradaría la memoria y el aprendizaje, al afectar la hormona insulina. Según esto, las dietas con mucha grasa saturada predispondrían a la aparición de Resistencia a la Insulina. La consecuencia es una mala utilización de la glucosa en el cerebro y posiblemente un deterioro cognitivo y problemas de memoria. Estos daños son reversibles con dieta, reducción de peso, ejercicios y/o medicamentos. Los efectos negativos de una dieta rica en grasas saturada prolongada por años, son acumulativos y el cerebro comienza a adaptarse a este tipo de grasas con un deterioro de la capacidad de aprendizaje (Greenwood, 2010).

 

Las vitaminas A, E, C, zinc y selenio

Son antioxidantes y junto al aceite omega 3 tienen acción antiinflamatoria y protegen contra el deterioro mental. Omega 3 puede reemplazar la necesidad de consumo constante de aspirina, que presenta problemas secundarios sobre la mucosa gástrica (Villagrán, 2014).

La Vitamina B5 o ácido Pantoténico

Denominada “vitamina anti estrés”, necesaria para las neuronas, contribuye a la producción de hormonas suprarrenales, formación de anticuerpos, entre otras importantes funciones. Los procesos tecnológicos que se aplican en algunos alimentos, como el enlatado, o congelado, destruyen cerca de un 75% de esta vitamina, igual que la cafeína y los somníferos, por lo que en estos casos debe ser suplementada. Fuentes de ella son alimentos como palta, brócoli, cereales integrales, hongos, maní, leguminosas, soya, y carne de cerdo (Villagrán, 2014).

La Vitamina B6 o Piridoxina

Es la estrella de las vitaminas del grupo B. Indispensable para el funcionamiento del cerebro, participa en la producción de varios neurotransmisores, entre ellos la serotonina y dopamina, se encuentra en las semillas de maravilla, cereales integrales, pescado, ostras, plátano, zanahorias, papas, palta, brócoli, coliflor, y jengibre (Villagrán, 2014).

Para crear Serotonina, el neurotransmisor del buen ánimo, las células cerebrales requieren del aminoácido Triptofano, pero es mejor aportarlo en alimentos con Hidratos de carbono complejos, ya que en alimentos proteicos, como la leche, otros aminoácidos compiten con el triptofano, reduciendo su efectividad ,para fabricar el neurotransmisor acetilcolina, crítico para la memoria, se requiere consumir Colina, la que se encuentra concentrada en la yema de huevo (fosfatidilcolina) y en la lecitina de soya. El Ácido Fólico ayuda a determinar la cantidad, carácter y funcionamiento de los neurotransmisores y su déficit puede alterar el funcionamiento del cerebro (Villagrán, 2014).

B12  

El folato y la vitamina B12 son esenciales para el sistema nervioso central y pueden modular el ánimo a través de varios mecanismos ya que son necesarios para el metabolismo del carbono involucrado en la síntesis del metabolismo de la serotonina y otros neurotransmisores, de forma adicional, las deficiencias de ácido fólico o de vitamina B12 causan concentraciones elevadas de homocisteína, lo que puede contribuir a la patogénesis de los desórdenes del ánimo mediados por la respuesta vascular (Rodríguez y Solano, 2008).

Hierro

La deficiencia de hierro altera la mielinización así como el metabolismo de los neurotransmisores, en la función de los procesos oxidativos y celulares, así como el metabolismo de la hormona tiroidea. La disminución en la reserva de hierro en el cerebro puede disminuir la actividad de las enzimas dependientes de hierro que son necesarias para la síntesis, función, y degradación de dopamina, serotonina, y noradrenalina. Fatiga, irritabilidad, apatía y la incapacidad para concentrarse son síntomas frecuentes de deficiencia de hierro (Rodríguez y Solano, 2008).

Zinc

Después del hierro, el zinc es el metal de transición de más alta concentración en el cerebro. La mayor parte del zinc se localiza dentro de las vesículas sinápticas de neuronas específicas, en donde se piensa que modular la transmisión sinápticas y puede por sí mismo actuar como un neurotransmisor. El zinc también es necesario para la síntesis de ADN y la estabilización de la membrana celular. Es esencial para la estructura y función de proteínas sinápticas, estructuras y regulación. La deficiencia de zinc causa inmunosupresión, lo cual también es una causa frecuente de depresión. Las manifestaciones clínicas de la deficiencia de zinc incluyen anormalidades conductuales tales como depresión y disforia (Rodríguez y Solano, 2008).

Hidratos de carbono

La glucosa es el combustible por excelencia de todas las células y en especial de las nerviosas. El único hidrato de carbono que utiliza el cerebro es la glucosa. La glucosa produce mucha más energía en presencia de oxígeno, por lo que para aumentar el rendimiento energético se precisa un oxidante. Aunque en la dieta ingerimos hidratos de carbono complejos y de varios tipos, el organismo los convierte en glucosa y aproximadamente el 50% de la cantidad de glucosa que ingerimos, se destina al cerebro y de este 50%, el 80% tiene fines energéticos. La mínima ingesta diaria se cifra en 1,4 g/kg/día de glucosa para el mantenimiento de las funciones cerebrales, siendo el máximo metabolizable de aproximadamente 7 g/kg/día (5 mg/kg/min). Las reservas de glucosa en el organismo son muy limitadas y el área frontal de la corteza cerebral es la más sensible a la hipoglucemia (Ibáñez, 2009).

Lípidos

El 20% del peso del cerebro es materia grasa. Tras el tejido adiposo, el cerebro es el órgano del cuerpo humano, con más contenido lipídico en su estructura. Esta “grasa cerebral” no se almacena, ni se utiliza para producir energía, se usa en la formación de la estructura de las membranas celulares y en los procesos que generan los impulsos nerviosos. Los lípidos que ingerimos con los alimentos tienen un efecto importante en la formación y funcionamiento del cerebro. Los lípidos juegan un papel importantísimo en la estructura de las membranas neuronales y en la diferenciación celular del cerebro. Los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) son el principal componente de los fosfolípidos de la membrana de las neuronas y esenciales para el desarrollo del cerebro y su funcionamiento. Además de este rol en la composición y fluidez de las membranas neuronales, protegen a los vasos sanguíneos y tienen un efecto modulador en la neuroinflamación, siendo los derivados de la serie omega-6 proinflamatorios y los de la serie omega-3 antiinflamatorios (Ibáñez, 2009).

Los Aminoácidos

Ácido aspártico: el cerebro lo utiliza para producir aspar tato .Se encuentra en el maní, huevos, papas, granos y los germinados de semillas. Colina: se utiliza para producir acetilcolina, neurotransmisor vital en la transmisión de los impulsos nerviosos a los músculos. Se encuentra: soya, hígado, huevos Ácido Glutámico: productor del glutamato, neurotransmisor esencial en las funciones cognitivas tales como la memoria y el aprendizaje. Se encuentra en las harinas y papas. Fenilalanina: precursor de la dopamina neurotransmisor con varias funciones entre ellas el control de movimientos y los estados de vigilia. Se encuentra en las carnes, huevos, remolachas, soya, granos, y almendras. Triptofano: Precursor de la serotonina neurotransmisor que regula los estados de ánimo, el sueño y el apetito entre otras funciones. Se encuentra en bananas, leche, yogur, queso, huevos y carne. Tirosina: Precursor de la noradrenalina neurotransmisor involucrado con la atención. Se encuentra en carne, pescado, leche, almendras, palta, bananas. VITAMINAS: Se las clasifica en hidrosoluble y liposolubles (Graciano, 2009).


Hidrosolubles
: Vitamina c, Complejo vitamínico B1, B2, B3, B6, B12, ácido pantoténico, Biotina, ácido fólico. Se las encuentra en pollo, pescado, viseras, carne de cerdo, arroz integral, soja, avena, levadura de cerveza, leche materna, trigo integral, brócolis, espinacas, espárragos, lechuga, cítricos, kiwis, Porotos, maní, lentejas, arvejas, nueces, frutas, atún, mariscos, pavo. Desde el punto de vista de las funciones podemos decir que: Las vitaminas funcionan como Hormonas esteroides: Vit A y Vit D. Reacciones enzimáticas: Vit.K. Metabolismo energético mitocondrial: Tiamina, Riboflavina, B6, Niacina, ácido pantoténico, biotina, B12, Vit C. Síntesis de ADN y desarrollo sanguíneo: ácido fólico, B12. Antioxidantes: Vit C, Vit E, B-carotenos (Graciano, 2009).Liposolubles: A, D, E, K se las encuentra en hígado, mariscos, manteca, espinacas, huevos, leche, bananas, aceite de hígado de bacalao. La única vitamina que produce el cuerpo es la D por acción del sol fijando el calcio en los huesos (Graciano, 2009).

 

Texto de Efigenia Monsalve Muñoz

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